Hace algo más de un año que entró en vigor el DECRETO 16/2024, de 18 de enero, por el que se regula el régimen jurídico y el registro de montes de varas, abertales, de voces, de vocerío o de fabeo, siendo la primera norma que da un marco jurídico a los montes de esta naturaleza a salvo de un escueto artículo que existía en la Ley 7/2012 de Montes de Galicia que ya había sido derogado con anterioridad a la publicación de este Decreto, lo que hacía que este tipo de propiedades ciertamente se encontrasen en un limbo jurídico pues no encontraban en ninguna norma un amparo adecuado para la organización y gobernanza dada las peculiaridades que estos montes tienen.
Este Decreto tiene la virtud de venir a dar un soporte a los propietarios de los montes abertales para poder constituir una entidad que les permita la gestión de su propiedad, pues hasta ahora se encontraban con la traba de, por ejemplo, poder pedir ayudas o directamente explotar su monte al ser algún condueño desconocido o directamente estar desaparecido o desvinculado de su copropiedad, lo que impedía al resto la gestión del terreno.
Así es que, el Decreto, a parte de otras cuestiones, permite la constitución una comunidad formal, regulando los pasos para ello y aprobando unos estatutos que regularán el funcionamiento de la misma – bajo el paraguas del propio Decreto – y la elección de un órgano directivo.
Lo resaltable de la constitución y acertada previsión de la norma, es que no es necesario el 100% de la propiedad para la constitución, sino que incluso una minoría podría promover y llevar a cabo la misma. Lo que permite, precisamente, salvar la gran problemática que en la mayoría de las ocasiones se encuentran estos tipos de comunidades que es el desconocimiento, desinterés o incluso litigiosidad de algunas de las cuotas de titularidad que en muchos casos llevaron a cabo la parálisis de facto de estos montes pero que ahora el Decreto salva, lo que permite y aúpa a que muchos de estos montes que se encontraban frenados o directamente abandonados puedan plantearse poder explotar del monte.