El Consorcio ICCA (ICCA Consortium, en inglés) es una asociación internacional que se encarga de la promoción y reconocimiento de ICCAs a nivel mundial (los territorios y áreas conservadas y gestionadas por comunidades locales). Este consorcio colabora con el Programa de Naciones Unidades para el Medio Ambiente (PNUMA), con organizaciones como la UICN, y con otros organismos dedicados a la investigación y promoción de derechos humanos. En España, también trabaja por este reconocimiento un nutrido grupo de colectivos que representan espacios de uso y gobernanza comunal en nuestro país. Entre ellos, destacan las Comunidades de Montes Vecinales en Mano Común, uno de los clientes principales del despacho Calixto Escariz Abogados.
Sergio Couto, coordinador de ICCA en Europa, nos cuenta en esta entrevista cómo surge este consorcio y cuál es su papel en España, el país europeo con mayor riqueza y vitalidad de áreas bajo gobernanza comunal.
¿Cuándo surge el Consorcio ICCA?
Esta iniciativa surge gracias a la promoción de personas y colectivos implicados en el ámbito de los derechos colectivos de comunidades y su relación con los beneficios ambientales, sociales y económicos generados. En 2008, durante el Congreso Internacional de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, se fundó el ICCA Consortium. Su objetivo no es otro que el reconocimiento y apoyo a las ICCA, es decir, a los pueblos y comunidades locales de todo el mundo que conservan áreas y territorios de forma voluntaria. El objetivo es conseguir la garantía del principio de “consentimiento previo, libre e informado” ante cualquier proyecto, política o plan que afecte al territorio de dicha comunidad, o el reconocimiento y respeto de su propio sistema de gobernanza o sus derechos colectivos sobre la tierra u otros recursos –como en el caso de Comunidades de Montes Vecinales en Mano Común-.
Actualmente, el ICCA Consortium está formado por 94 miembros de 73 países, además de 213 miembros honorarios. La mayor parte de las entidades son federaciones o asociaciones de comunidades locales (en España, por ejemplo, Iniciativa Comunales, del que Calixto Escariz Abogados es socio), que consideran clave influir en las políticas europeas para la supervivencia de las ICCA y los sistemas de gobernanza comunal.
¿Cuáles son los pilares que sustentan ICCA?
La Comunidad, entendida como un grupo definido de personas, unidas a un territorio o sistema de recursos locales. La gobernanza, llevada a cabo de manera colectiva por la comunidad a través de una gestión y toma de decisiones de carácter comunal. Y la conservación de la naturaleza, a través del desarrollo de actividades dirigidas a la preservación y recuperación de estos espacios naturales.
¿Hay una estimación de territorios susceptibles de ser declarados en España Áreas Conservadas por Comunidades Locales?
No, pero existe un gran potencial. Según los datos del ICCA Consortium, España es el país de Europa donde hay una mayor riqueza y vitalidad de áreas bajo gobernanza comunal (montes comunales, en mano común o de socios, pastos comunales, cofradías de pesca y marisqueo, sociedades de riego y de caza, etc.). Para poder ser consideradas ICCA, estas áreas deben tener un sistema de gobernanza comunal (las comunidades deben tener capacidad de decisión y gestión propia) y, además, el resultado de este sistema de gobernanza debe ser beneficioso a nivel medioambiental (por ejemplo, a través del uso sostenible de los recursos naturales, restauración de áreas degradadas, etc.). En España hay varios millones de hectáreas bajo gobernanza comunal, pero queda una importante labor para ir identificando cuáles de ellas cumplen las características que definen las ICCA, una labor que comenzará a principios de 2017 con el registro de ICCA promovido por el PNUMA.
Las Comunidades de Montes Vecinales en Mano Común son ejemplo de gobernanza comunal, ¿no es así?
Las Comunidades de Montes Vecinales en Mano Común son un perfecto ejemplo de gobernanza comunal. A pesar del impacto que han tenido las políticas forestales y el abandono rural durante siglos, una gran parte ha sabido salir adelante y demostrar que hay una alternativa social, económica y ambientalmente viable a la privatización de los montes o a la gestión absoluta por parte de la administración. Este proceso que se está produciendo en las comunidades de montes vecinales es idéntico en muchos otros lugares del mundo –despoblación, abandono rural, falta de reconocimiento, usurpación de tierras y derechos…-, pero también cuentan con mayor capacidad de organización, mayor presencia internacional y un paulatino incremento del apoyo social por parte de otros colectivos. Actualmente, las políticas internacionales subrayan cada vez más la importancia de la gobernanza comunal y la participación social en la toma de decisiones y gestión de los recursos naturales para alcanzar los objetivos mundiales de sostenibilidad, reparto equitativo de los recursos, soberanía alimentaria, etc.
Teniendo en cuenta que, desgraciadamente, son pocos los gobiernos que están aplicando con interés estas políticas, es clave que las ICCA se organicen y coordinen a todos los niveles, y en este sentido las Comunidades de Montes Vecinales en Mano Común tienen mucho que aportar, tanto por su trayectoria organizativa como por la variedad de situaciones a las que han sabido hacer frente. Por otra parte, el reconocimiento internacional es una piedra clave para poder conseguir muchos de los objetivos de reconocimiento y defensa de los derechos de las CMVMC a nivel local y estatal.
¿Y cuál es el papel que tiene o ha de tener la administración pública?
Entendemos que las administraciones públicas deben tener un papel de garante, tanto de los derechos de las ICCA (por ejemplo, el respeto a sus sistemas de gobernanza) como en sus obligaciones con respecto a la sociedad. Desgraciadamente, algunas administraciones no han demostrado tener una capacidad o interés suficiente en hacer prevalecer estos derechos colectivos (los de las ICCA, pero también los de los ciudadanos en general) ante fuertes intereses privados. Es aquí donde el papel de las ICCA, las leyes que las respaldan y su base social es clave para prevenir, o al menos, revertir esta situación.
¿Cuáles son los retos más inmediatos para el Consorcio ICCA?
Los retos actuales del Consorcio ICCA son varios. Uno de ellos es el reconocimiento de esta realidad a todos los niveles. Aunque se han conseguido grandes avances a nivel internacional, los estados nacionales tienen un interés muy desigual a aplicar este reconocimiento en la legislación estatal. Además el modelo económico que controla casi cualquier aspecto de nuestro ámbito (por ejemplo las ayudas de la Política Agrícola Comunitaria de la UE) sigue apostando por un modelo inviable y caduco que promueve una mayor dependencia de los combustibles fósiles, la intensificación del uso de los recursos naturales y el criterio económico a corto plazo, ignorando los beneficios sociales y ambientales o la viabilidad socioeconómica del modelo a largo plazo. Esto se traduce en un incremento del abandono rural, la desaparición de las explotaciones familiares y el incremento y acaparamiento de las multinacionales del agronegocio.
Por otra parte, las ayudas de la UE de las que tanto dependen muchas explotaciones comunales, no están adaptadas a la titularidad colectiva, por lo que en muchos casos se promueve la privatización como medio de poder acceder a las ayudas.
Otro de los retos es conseguir que las comunidades (muy acostumbradas a trabajar sólo a nivel local) se den cuenta de la importancia de contribuir a la representación y organización a nivel provincial, estatal, etc., como forma de invertir en un futuro inmediato con mayor reconocimiento y apoyo. Si las comunidades no se hacen oír en Madrid, etc. tienen pocas posibilidades de influir en las políticas que tanto daño o tanto apoyo pueden prestarles. Ésta no es una labor tan inalcanzable como pueda parecer, ya que una gran parte de la ciudadanía demanda cada vez más los valores sociales, económicos y ambientales que promueven las ICCA y, por otra parte, el reconocimiento internacional de las mismas también empieza a ser incontestable.
En La Península Ibérica, por su orografía, riguroso clima, gran variabilidad en la pluviómetria, escasos recursos hídricos, propiedad del suelo y otros factores. Se debe potenciar los aprovechamientos cooperativistas, en sociedades, o mancomunadamente. Este ha sido el método tradicional y ancestral de explotación y aprovechamiento del campo Ibérico y el sistema centro europeo que nos quieren obligar a implantar, pues no funciona.