La Veciña: un ejemplo más de la pervivencia del comunitarismo agrario

La veciña se constituye por los “patrucios” (cabezas de familia) de una parroquia, y es a la misma a quien corresponde administrar sus bienes, ya sea según la costumbre, o bien con arreglo a lo acordado por la mayoría. Por tanto, se constata que la veciña presenta un elemento personal, conformado por los patrucios vecinos del pueblo lugar o parroquia, y un elemento real, conformado por los bienes sobre los que aquella titularidad de los patrucios recae.